Curva de coste total

Curva de coste total

Coste variable medio

En economía, una curva de costes es un gráfico de los costes de producción en función de la cantidad total producida. En una economía de libre mercado, las empresas productivamente eficientes optimizan su proceso de producción minimizando el coste consistente con cada nivel posible de producción, y el resultado es una curva de costes. Las empresas que maximizan los beneficios utilizan las curvas de costes para decidir las cantidades producidas. Existen varios tipos de curvas de costes, todos ellos relacionados entre sí, como las curvas de costes totales y medios; las curvas de costes marginales (“por cada unidad adicional”), que son iguales al diferencial de las curvas de costes totales; y las curvas de costes variables. Algunas son aplicables a corto plazo, otras a largo plazo.
Pueden combinarse de varias maneras para expresar diferentes conceptos de coste (con frecuencia se omiten SR y LR cuando el contexto es claro): uno del primer grupo (SR o LR); ninguno o uno del segundo grupo (A, M o ninguno (que significa “nivel”); ninguno o uno del tercer grupo (F, V o T); y el cuarto elemento (C).
Las curvas de coste total a corto plazo (CTCC) y de coste total a largo plazo (CTLP) son crecientes en cuanto a la cantidad de producción, ya que la producción de un mayor número de productos requiere un mayor uso de mano de obra tanto a corto como a largo plazo, y porque a largo plazo la producción de un mayor número de productos implica el uso de un mayor número de insumos de capital físico; y el uso de un mayor número de cualquiera de estos insumos implica un mayor coste de los mismos.

Curva de costes medios

¿Qué es el coste total? Al igual que cualquier persona que compra algo, los productores tienen que tener en cuenta los costes de sus recursos. Si ha seguido las demás lecciones de este capítulo, sabrá que los economistas tienden a clasificar los costes en fijos o variables. Los costes fijos son aquellos que no cambian con la cantidad producida. Desde las tasas reguladoras hasta los gastos generales de contabilidad, pasando por los salarios de los directivos, estos costes son independientes de la cantidad total de productos fabricados. Los costes variables, por el contrario, dependen totalmente de la cantidad de bienes producidos. Desde los salarios de los empleados por hora hasta las mejoras de la maquinaria o las materias primas, estos costes dependen de la cantidad total fabricada. Sin embargo, una cifra igualmente importante es el coste total, que se obtiene sumando el coste variable de todas las unidades producidas con el coste fijo de la empresa.

Calculadora de la curva de costes totales

El coste de producción de una empresa depende de la cantidad de mano de obra y de capital que utilice. Una lista de los costes de producción de automóviles será muy diferente de los costes de producción de programas informáticos, cortes de pelo o comidas rápidas. Sin embargo, la estructura de costes de todas las empresas puede desglosarse en algunos patrones subyacentes comunes. Cuando una empresa examina sus costes totales de producción a corto plazo, un punto de partida útil es dividir los costes totales en dos categorías: los costes fijos que no pueden modificarse a corto plazo y los costes variables que sí pueden modificarse.
El desglose de los costes totales en costes fijos y variables puede servir de base para otras reflexiones. Las cinco primeras columnas de la tabla 1 deberían resultar familiares, ya que proceden del ejemplo de Clip Joint que vimos anteriormente, pero también hay tres columnas nuevas que muestran los costes totales medios, los costes variables medios y los costes marginales. Estas nuevas medidas analizan los costes por unidad (en lugar de por el total).

Curva de costes totales a largo plazo

En los últimos años, los tranvías han disfrutado de un cierto renacimiento en EE.UU. Los tranvías son medios de transporte público de propulsión eléctrica que se desplazan sobre raíles empotrados en las calles normales de la ciudad y se cruzan con el tráfico. Los tranvías, antaño comunes en Estados Unidos y todavía en muchas ciudades europeas, prácticamente desaparecieron de las calles estadounidenses en la segunda mitad del siglo XX. Portland (Oregón) es una de las ciudades que ha recuperado el tranvía y ha ampliado su sistema.
Tras comprar inicialmente los tranvías a la empresa alemana Siemens, la autoridad de tránsito de Portland y el gobierno, presionados por el gobierno federal, que financia gran parte de los proyectos de tránsito urbano, decidieron contratar a una empresa local, Oregon Iron Works, para que produjera los tranvías localmente. Oregon Iron Works no tenía experiencia en la fabricación de tranvías, pero creó una empresa subsidiaria para hacerlo llamada United Streetcar. Otras ciudades estadounidenses que estaban introduciendo tranvías, como Washington D.C. y Tucson (Arizona), también contrataron a Oregon Iron Works para sus coches. Al final, la empresa se enfrentó a graves retrasos y sobrecostes y acabó retrasándose mucho en su entrega programada. Además, el esperado auge de los tranvías se frenó considerablemente con la recesión de 2008 y el cambio de prioridades municipales. En 2014, United Streetcar cesó la producción y despidió a sus trabajadores.

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