Joaquín prat el precio justo

Joaquín prat el precio justo

El precio justo 1999 – fernando bravo – azul televisión

En televisión debutó con el popular concurso Un millón para el mejor (1968), donde permanecería un año antes de ser sustituido por José Luis Pécker. Ese mismo año inició su pareja profesional con Laurita Valenzuela en el programa musical Galas del sábado [es] (1968-1970), de Fernando García de la Vega [es], que alcanzó una enorme popularidad. También aparecería junto a la actriz y presentadora en Canción 71, un programa similar.
De 1988 a 1993 presentó El precio justo, un concurso en el que hizo famosa la exclamación ¡A jugar! (acompañada de un característico movimiento de brazos.
Recibió dos premios Ondas: en 1970 (Televisión Nacional) como mejor presentador,[5] y en 1989 (Radio Nacional) por Vivir es formidable.[6] También recibió tres veces el TP de Oro: como mejor presentador en 1980 por Cosas, en 1988 por El precio justo, y un premio a la trayectoria profesional en 1991.

El precio justo (1988) with joaquín prat

The contest was also a great television springboard for previously unknown faces such as Beatriz Rico, Ivonne Reyes, Verónica Mengod, Arancha del Sol and Paloma Marín, among others, who had their first big opportunity as hostesses of the contest.
Perhaps aware of the mistake of having released its rights, TVE recovered ‘El precio justo’ in 1999 with a daily strip on La 1 that was broadcast in the afternoons, the time slot in which it originally started in the United States. Carlos Lozano became the new host, after having worked for Telemadrid and Telecinco, where he hosted another classic, ‘La ruleta de la fortuna’ (Telecinco).
In this stage, the contest gained pace and tried to take advantage of the change from the peseta to the euro to increase an audience that was beginning to decline. In 2001, Carlos Lozano left the format to focus on his work at the head of ‘Operación Triunfo’ and Guillermo Romero, who was the voice-over, took over as host. Mónica Hoyos and Pilar Rubio debuted as hostesses of the program.

El precio justo 1988 cabecera e inicio

& quot; ¡A jugar! & quot ;. Por fin llegó el esperado día para los seguidores del histórico programa de TVE que condujeron, entre otros, Joaquín Prat y Carlos Lozano, y del que salieron …
“¡A jugar!” Por fin llegó el esperado día para los fans del histórico programa de TVE que condujeron, entre otros, Joaquín Prat y Carlos Lozano , y del que salieron Ivonne Reyes, Beatriz Rico y Mónica Hoyos. Dos décadas después, Mediaset ha rescatado el formato que anoche estrenó por todo lo alto con un Carlos Sobera que hace un triplete esta semana en la que continúa su First Dates y además se estrena Supervivientes 2021. Pero Barakaldo comparte plató con Luis Larrodera, la voz del concurso y tres azafatas: Aitor Ferrón -el único hombre-, Paula Gómez -a la que recientemente se relacionó con el modelo Andrés Velencoso- yArianna Aragón , una desconocida esta última para la audiencia, pero no para el presentador.
Arianna es la hijastra de Sobera, o más bien su hija, como él mismo ha dicho que la considera. La conoció cuando sólo tenía cinco años y Sobera se enamoró de su madre, la productora teatral Patricia Santamarina. Ari, como la llaman sus amigos, es hija de Rody Aragón, miembro de la saga Aragón, y quiere seguir los pasos de su extensa familia en el mundo del espectáculo. ¿Su debut? En El precio justo de la mano del mejor maestro que pudo tener.

The price is right international versions

Some could win a bonsai, a coat, a keyboard or a suitcase. But others could acquire “a fantastic vehicle”, “millions of pesetas” or “a pair of binoculars to be able to see better on the trip to Rome they had just won”. With this type of hyperbolic phrases, a narrator with an omniscient voice – Primitivo Rojas – generated the necessary expectation to delight the contestants and get them to give their all when it was time to compete. “Give it all”, to say the least… because if there was something curious about this format, it was that you didn’t have to know anything about science, or letters, or anything at all. Getting it right was pure chance.  The increase in the value of the prizes was parallel to the audiences of the program that, in a short time, achieved great figures.
The contest was an adaptation of the one that had already been broadcasted in the United States, The Price Is Right in its more traditional edition, also in terms of its hostesses. Young, model-like and resplendent girls were in charge of displaying the gifts and making them much more appetizing. If it was necessary to rub themselves in them, they did it. Of course, at that time, to speak of “feminism” was totally unthinkable.

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